Cómo convertir un puerto deportivo en un refugio de biodiversidad
Marinas de Andalucía y la Fundación Aula del Mar Mediterráneo (FAMM) comparten un reto común: conseguir que los puertos deportivos del litoral andaluz sean algo más que lugares de amarre y servicios náuticos. Su meta es que se conviertan en auténticos refugios de biodiversidad marina, donde la actividad humana y la vida natural convivan en equilibrio.
Con ese objetivo, ambas entidades organizaron un webinario centrado en cómo los puertos pueden transformarse en aliados del medio marino, con la participación de Juan Antonio López, presidente de la FAMM. En su intervención, López subrayó la necesidad de incorporar la sostenibilidad —económica, social y ambiental— como parte esencial de cualquier proyecto portuario, así como de implicar a gestores, usuarios y ciudadanía en la conservación del entorno.
Los puertos deportivos pueden desempeñar un papel clave en la protección de la biodiversidad marina. En ellos habitan especies como la lapa ferrugínea, caracolas, corales, gorgonias, meros, nudibranquios o caballitos de mar, entre muchas otras.
Según los estudios de la FAMM, en algunos puertos llega a registrarse hasta un 70% de la biodiversidad presente en parques naturales como el de Cabo de Gata, lo que demuestra su potencial ecológico cuando se gestionan de forma responsable.
Durante su exposición, Juan Antonio López explicó cómo en los puertos confluyen diversos hábitats —fondos arenosos, rocosos y fangosos, zonas intermareales, vegetación terrestre y marina, espigones o diques— que acogen fauna y flora autóctona, a veces incluso especies endémicas o amenazadas. También destacó el valor de la vegetación litoral, que contribuye a generar oxígeno, capturar CO₂ y sostener polinizadores, aves y reptiles, reforzando el papel de los puertos como espacios vivos e integrados en el entorno costero.
Conservación y buenas prácticas
Entre las medidas más efectivas, López destacó la protección de las zonas intermareales y la observación sin extracción de especies, esenciales para la regeneración marina. La prohibición de pesca y recolección dentro de los recintos portuarios ha favorecido, además, la recuperación de especies amenazadas.
El diseño de las infraestructuras también influye directamente en la calidad ambiental. La naturalización de los puertos mediante espigones ecológicos, arrecifes artificiales o sistemas que mejoran la recirculación del agua ayuda a mantener el equilibrio biológico y la oxigenación natural.
Las experiencias desarrolladas en distintas marinas andaluzas confirman esta tendencia: la observación de peces, crustáceos, moluscos y equinodermos es cada vez más frecuente. Proyectos como el seguimiento de caballitos de mar o la recuperación de la lapa ferrugínea demuestran que los puertos pueden actuar como “reservas urbanas” de biodiversidad marina, especialmente por su cercanía a praderas de posidonia, fondos coralígenos o lagunas costeras.
Propuestas para avanzar hacia puertos más sostenibles
- Fomentar la educación y la sensibilización ambiental, tanto entre los usuarios de los puertos como en el ámbito escolar y ciudadano.
- Incorporar la biodiversidad como valor añadido en la gestión portuaria, promoviendo la investigación y la divulgación científica.
- Restaurar hábitats marinos cercanos —como praderas submarinas o pequeños arrecifes— e instalar boyas ecológicas en zonas menos transitadas.
- Habilitar espacios y aulas portuarias para talleres, exposiciones y actividades que acerquen la ciencia marina a la sociedad.
El éxito de estas acciones aumenta cuando se desarrollan de forma conjunta, sumando el esfuerzo de asociaciones, universidades, ONGs, centros educativos e instituciones públicas. La colaboración es la clave para integrar la sostenibilidad en la gestión diaria de las marinas.
Conclusiones
Los puertos deportivos pueden convertirse en auténticos refugios de biodiversidad cuando se gestionan con visión ambiental. Integrar la educación y la conservación aporta valor añadido tanto a la experiencia portuaria como a la turística, mientras que el diseño ecológico de las infraestructuras mejora la calidad ambiental y el bienestar de las especies. La implicación activa de gestores, usuarios y ciudadanía resulta esencial para el éxito de cualquier iniciativa sostenible. En última instancia, transformar el puerto en un “laboratorio natural” acelera la transición hacia un litoral más equilibrado y respetuoso con el mar.
Porque cuidar del mar no es una tarea ajena a los puertos, sino una oportunidad para demostrar que la navegación y la biodiversidad pueden avanzar juntas.
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